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Propiedades Terapéuticas: Ajo, Alcachofa, Arándano, Alfalfa...

Propiedades e indicaciones terapéuticas: ajo, alcachofa, alfalfa, arándano, amapola de california, ananás, aceite de borraja, brezo, boldo...

  • Ajo (Allium sativum L.): el gran remedio de la hipertensión.

    Originario de las estepas de Asia central, el ajo era ya considerado por los primeros egipcios como un alimento fundamental en su alimentación. Desde entonces, la medicina moderna ha demostrado científicamente sus virtudes como vermífugo, antiséptico e hipotensor. Su acción terapéutica está ligada a la presencia de la aliína. El ajo presenta una actividad hipocolesterolemiante: desciende el nivel de colesterol de los triglicéridos sanguíneos. Previene la arteriosclerosis, aumentando el nivel de HDL (colesterol bueno). El ajo tiene además, un importante efecto desinfectante sobre el intestino. En la actualidad, el ajo se utiliza principalmente por su efecto hipotensor. La utilización del polvo total de ajo en cápsulas presenta una doble ventaja: prevenir el mal aliento producido por su consumo y potenciar su acción al evitar la degradación de la aliína por los jugos digestivos.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Hipertensión, prevención de accidentes vasculares.
    • Arteiosclerosis.
    • Antiséptico intestinal y vermífugo.


  • Alcachofa (Cynara scolymus L.): la planta protectora del hígado.

    Esta deliciosa verdura, originaria de África del norte, es una de nuestras plantas occidentales más importantes: de ella consumimos habitualmente la flor. Sin embargo, la parte más interesante en fitoterapia por sus virtudes terapéuticas son las hojas, utilizadas para curar las enfermedades del hígado y de la vesícula biliar. las hojas de la alcachofa contienen un principio activo importante, la cinarina. Ésta ejerce un interesante efecto anfocolerético, es decir, que tanto estimula como inhibe el flujo de bilis según sea necesario. Además, ayuda a reducir el colesterol y ejerce una acción hepatoprotectora y regeneradora de la célula hepática. La alcachofa contiene otros principios activos: la cinaropicrina, numerosos ácidos y varios flavonoides que actúan en sinergia para hacer de esta planta un excelente tónico amargo. Está indicada tanto en casos de ictericia como de cirrosis, en este último caso por estimular la renovación de hígado.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Trastornos hapatobiliares, ictericia, desintoxicante.
    • Hiperlipidemia e hipercolesterolemia.
    • Pesadez, digestión difícil.


  • Alfalfa (Medicago sativa)

    Planta común de las zonas templadas de Europa, la Alfalfa presenta un alto contenido en vitaminas y minerales. Tiene un alto contenido en proteinas (hasta un 55%), aminoácidos utilizados por el organismo para la síntesis de sus proteinas, vitaminas, minerales (calcio) y oligoelementos (hierro, fósforo, zinc, cobre, selenio y sílice). El aporte de todos estos nutrientes contribuye a fortalecer las uñas y sobre todo el cabello sin brillo, frágil o con puntas abiertas. También contiene cumestrol, estrógeno vegetal cuya acción unida a la acción remineralizante de la sílice y del calcio puede ser recomendable durante la menopausia.


  • Amapola de California (Eschscholtzia californica Cham.): eliminar la ansiedad.

    Esta planta debe su nombre a J. F. Eschscholtz, botánico ruso que la descubrió en California a principios del siglo XIX. De la misma familia que la adormidera, la escholtzia posee propiedades sedantes e hipnóticas. Como la anterior, debe su actividad a numerosos alcaloides, sin embargo los de ésta carecen de toxicidad y no provocan trastornos psíquicos ni hábito. Es ansiolítica y sedante, por ello se recomienda en caso de nerviosismo, estrés, problemas de conciliación del sueño y despertares nocturnos. Además, su efecto antiespasmódico calma los dolores y los espasmos intestinales. Por último, alivia los picores en caso de urticaria por su efecto sedante.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Insomnio por ansiedad, nerviosismo.
    • Estados neurotónicos (ansiedad, depresión).
    • Espasmos intestinales de las colopatías funcionales.
    • Urticaria.


  • Ananás (Ananas comosus Merr.): el arma contra la celulitis.

    Esta exótica planta fue descubierta por Cristóbal Colón (1493) en la isla de Guadalupe, donde los aborígenes la llamaban "nana". Desde entonces, se le ha reconocido la propidad de ayudar en la digestión de comidas abundantes. Esta propiedad del ananás (piña) se debe a la presencia de una enzima proteolítica (que digiere las proteínas): la bromelaína. Sin embargo, esta enzima solo se encuentra en grandes cantidades en el tallo, lo que contribuye a poner en duda la reputación de la fruta. Por este motivo, no se recomienda su consumo después de un exceso alimenticio, ya que aportaría azúcares suplementarios. El tallo de ananás ayuda a digerir, aportando una cantidad importante de bromelaína. Ésta actúa a nivel intestinal y se difunde en la sangre fraccionando las proteinas secretadas anormalmente (fibra de colágeno de la celulitis, hematoma...) en aminoácidos que se aliminan más fácilmente.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Estados inflamatorios (celulitis y sobrepeso localizado).
    • Edemas, hematoma.
    • Digestiones pesadas.


  • Arándano (Vaccinium myrtillus L.): mejorar la microcirculación.

    El arándano es un arbusto que crece en las zonas montañosas. Su fruto, una baya de color negro azulado, contiene aminoácidos y taninos que mejoran la microcirculación. Está indicado en caso de hemeralopía (reducción de la visión ante una iluminación intensa) o cualquier otro trastorno de las arterias de los ojos. Son un remedio ideal para las personas que han de conducir durante muchas horas seguidas, especialmente durante la noche, cuando la agudeza visual suele disminuir. Además, el arándano permite que los ojos se recuperen después de una intensa jornada de trabajo. Gracias a su beneficiosa acción sobre la microcirculación, se produce una atenuación de las pequeñas venas que aparecen en la cara (fundamentalmente en torno a la nariz y mejillas). Dicha alteración es conocida con el nombre de cuperosis.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Hemeralopía, miopía y retinitis (mejora de la visión).
    • Fragilidad capilar (cuperosis).
    • Microcirculación (mejora de la audición, visión).


  • Bambú (Bambuosa arundinacea)

    El bambú es un arbusto exótico que puede crecer hasta 20 centímetros al día, pudiendo llegar a alcanzar los 10 metros de altura. En medicina natural, se utiliza el exudado procedente de los nudos de los tallos que recibe el nombre de "gamboosil" o "tabashir" en India y China. En su composición destaca la presencia de sílice, de beneficiosas propiedades para el sistema conjuntivo y las articulaciones. La sílice inteviene en la síntesis de colágeno contenido en el tejido óseo y conjuntivo, participando favorablemente en la reconstrucción del cartílago destruido en el caso de las enfermedades articulares. Por su composición remineralizante puede ser beneficioso en la menopausia.


  • Bardana (Arctium majus Bernh)

    La bardana es una planta bisanua que crece en las regiones templadas. Su raíz, muy alargada, presenta un gran interés terapéutico en el tratamiento de los trastornos de la piel. Su nombre popular, "hierba de los tiñosos", ilustra perfectamente la utilización terapéutica de esta planta en las afecciones de la piel. Las investigaciones científicas más recientes vienen a corroborar ese conocimiento empírico: la bardana posee principios activos antibacterianos y antisépticos que actúan sobre los microorganismos de la piel. Además, normaliza el porcentaje de azúcar en sangre, lo que refuerza su acción contra el acné. Su acción estimulante sobre la producción de la bilis y su efecto diurético explican su papel como depurativo. La raíz de bardana está pues, indicada en caso de acné, eczema, forúnculos y otras afecciones de la piel.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Acné, erupciones cutáneas.
    • Eczema, úlceras varicosas.
    • Psoriasis.
    • Trastornos de la piel.


  • Boldo (Peumus boldus Mol.): la planta tónica del hígado.

    El boldo es un arbusto de hoja peremne que crece en las secas y soleadas laderas de las regiones centrales de Chile. Este país exporta más de 1000 toneladas de hojas de boldo al año. Su principal principio activo es una alcaloide, la boldina. La boldina actúa como tónico amargo estimulante de la vesícula biliar y ligeramene laxante. Gracias a su acción colerética, también ayuda a la eliminación de cálculos biliares, además de ser utilizado en las afecciones del hígado y como hepatoprotector. La hoja del boldo aumenta la secreción de saliva en personas que padecen sequedad en la boca. Todos los constituyentes se potencian entre ellos. Por ese motivo, es conveniente utilizar el polvo total de la hoja. Solamente de esta manera se consigue respetar la integridad del aceite esencial y obtener un óptimo resultado.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Estimulante de la secreción biliar.
    • Insuficiencia hepática.
    • Sequedad de la boca.
    • Digestión difícil, pesadez.


  • Aceite de Borraja (Borago officinalis)

    Originaria de la zona del Levante, esta planta se extiende por Europa central y meridional. Antiguamente se realizaban infusiones con sus atractivas flores azules para tratar los problemas de garganta. El aceite extraido de sus semillas por presión en frio es un elemento muy apreciado por la dermocomética actual. Ello se debe a su altísimo contenido en dos ácidos grasos poliinsaturados esenciales: linolénico y gammalinolénico. Gracias a esta riqueza en ácidos grasos, el aceite de borraja está conociendo una gran expansión en el terreno de la dietética, por ayudar a mantener el buen estado de la piel y a conservar sus cualidades dermatológicas.


  • Brezo (Erica cinerea L.): el antiinflamatorio urinario.

    El brezo crece de forma espontánea en los bosques, montes y acantilados de toda Europa. Sus flavonoides y taninos calman la inflamación dolorosa de la pared de la vejiga producida por una infección urinaria. También ejerce una acción antiinflamatoria sobre la próstata. Asociado con la ortiga, se consiguen unos buenos resultados en el tratamiento de la hipertrofia de la misma. Las propiedades diuréticas del brezo le permiten aumentar el volumen de la orina, algo indispensable en el tratamiento de las infecciones del aparato urinario. El brezo asociado con la gayuba, otra planta importante en el tratamiento de la cistitis y potente antiséptico, presenta un efecto óptimo en crisis agudas o crónicas y para prevenir las recaidas.

    Indicaciones terapéuticas:

    • Diurético, antiinflamatorio urinario (próstata).
    • Cistitis, urolitiasis (cáculos urinarios)

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